21 abr 2010

Be careful, the jellousy kills.

Sería excelente estar feliz todos los días, cada segundo. En realidad, 'feliz' no es la palabra que definiría esto que siento. Creo que es ver la vida con buena onda y darse cuenta de que soy muy afortunada. De que soy muy bendecida por lo que soy. De que hay que reír ante los malos comentarios o momentos y olvidarlos, dejarlos atrás. De que quizás no soy perfecta, pero me gusta ser como soy. Y muy pocas veces pude decir eso con todas las letras, excepto hoy. Es hoy que puedo ver lo que era invisible ayer. Y con todos mis defectos y problemas, mis inseguridades (que todos deben tener alguna, hasta esas modelos tan 'perfectas' de las revistas y pasarelas) sigo estando orgullosa de mi ser. Todos aquellos que no tienen algo que se llama vida y les encanta criticar y me critican a mí también, es obvio que no entenderían lo que yo siento. Digo esto porque si se burlan de mí, de lo que llevo puesto, de cómo camino, de lo que hago, de lo que me gusta, es simple y sencillamente porque no están conformes con ellos. No saben lo que es autoestima. O es eso, o el ego es demasiado que en su mundito sólo estan ellos.
No estoy feliz. No es esa la palabra, como ya dije antes. Es ponerle al mal tiempo (y mala gente) buena cara. Lo que la gente envidiosa e insegura diga de mí, es precisamente lo que más me motiva a querer ser mejor día a día, a diferencia de lo que ellos piensan, que sería echarme a llorar y sentirme la peor basura. No saben que están equivocados. Es por todo esto que me siento tan diferente hoy, porque antes no pensaba de esta manera. Pero eso quedó atrás. A partir de este momento hay que decirle NO a la mala onda y enfocarse en cosas más importantes. Es lo que voy a hacer y espero lograrlo.

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